Dignidad: en la ley y en el alma

Por: Catalina Gallo, periodista y bloguera.

Llevar una vida digna exige leyes y acciones que respeten los derechos de todos, pero también requiere evitar cualquier discriminación y permitirle a cada persona ser quien realmente es para que desarrolle todo su potencial.

Alexandra Támara es una mujer de cuerpo grande, determinada, con voz grave y mucha energía que hace 17 años fundó en el barrio Potosí de Ciudad Bolívar, una de las localidades más pobres y con mayores problemas sociales de Bogotá, la ONG Pintando Caminos, con la cual ayuda a niños a salir de la pobreza. Y no lo hace dándoles regalos ni dinero, lo hace devolviéndoles la dignidad.

Es abogada y sabe que la Ley existe para defender los derechos de los ciudadanos, pero para ella no basta con conocerlos y ejercerlos. En su concepto, los seres humanos necesitan más que esto, por eso el trabajo que realiza va directo al alma y al corazón. Está convencida de que al ser humano se le vulnera la dignidad cuando no se le permite ser quien realmente es.

La experiencia de tantos años en Ciudad Bolívar le ha mostrado que a estos niños los condenan desde pequeños a la pobreza, porque no les enseñan que son valiosos y que tienen mucho por aportarle al mundo; no se trata solo de oportunidades, también es necesario saber que cada vida tiene un propósito y que todas las personas tienen el derecho a cumplirlo. Como lo dice ella “La conversación más reiterativa que tengo con los niños es: ‘Tu eres valioso y maravilloso, tu viniste aquí a cumplir un propósito concreto’. Esta es la manera de darle a un niño su dignidad”.

Por eso, cada vez que alguien hace una donación de cualquier tipo a Pintando Caminos, sea dinero, tiempo o comida, el donante recibe un regalo de los niños: dibujos, manualidades o abrazos, porque Alexandra sabe que quien es valioso y tiene un propósito también tiene mucho que ofrecer: “Reconozco que ellos son dignos, valiosos, capaces, maravillosos y tienen miles de cosas para dar a cambio. No hay nada más indignante para el ser humano que decirle: ‘yo te doy porque no eres capaz’”.

En el otro extremo de los niños de Alexandra están los adultos mayores quienes son discriminados por su edad y por quienes están luchando las organizaciones que trabajan por ellos en el país, como la Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría, el Consejo Distrital de Sabios y Sabias y la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Personas Adultas Mayores, Fiapam, que han logrado un primer paso importante: instar al Congreso de la República a que el país se adhiera a la Convención Interamericana de Derechos Humanos de personas mayores. Este proyecto de Ley se encuentra actualmente en segundo debate, según informa Robinson Cuadros, presidente de la Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría y la convención busca que a los adultos mayores no se los discrimine, se les respeten sus derechos y lleven una vida digna.

Esto es importante, además, porque cada vez hay más personas mayores en Colombia. De acuerdo con el censo de 2018 del DANE, el número de personas mayores de 60 años en el país pasó de ser el 9 por ciento de los colombianos en 2015, a ser el 13,4 por ciento en la actualidad y muchas de estas personas viven en condiciones de pobreza, sin salud o abandonados.

En la práctica

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua, la palabra dignidad tiene muchas acepciones, una de estas explica que es tener cualidad de digno y digno, según el mismo diccionario, es ser merecedor de algo.

Podría decirse que los niños de Alexandra son merecedores de su propia vida, merecedores de sí mismos y de desarrollarse a plenitud y los adultos mayores son merecedores del respeto de todos sus derechos y de la no discriminación. ¿Cómo traducir esto en leyes que les devuelvan la dignidad a los ciudadanos más allá de los acuerdos y las convenciones internacionales?

Este fue precisamente el enfoque del panel “Dignidad pilar del bienestar” del congreso de Asocajas, en el cual mujeres líderes en materia jurídica y constitucional hablaron de la dificultad  de definir la palabra dignidad.

Por ejemplo, mencionaron que la dignidad es lo que nos permite a los seres humanos tomar decisiones autónomamente, por eso está asociada con la libertad. Se refirieron a la dignidad como “el derecho en el que convergen los demás derechos” y por eso, en su criterio, está cobijada en todos los conceptos jurídicos.

Explicaron que la dignidad es un concepto que tiene que ver con el estado social de derecho, el estado social de derecho tiene como fundamento la dignidad humana y esto es mejorar las condiciones de existencia.

Para las panelistas es claro que cuando la dignidad trasciende la Ley, llega directamente a la esencia del ser.