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Publicado 20 de octubre de 2021

Los jóvenes y la democracia

El estallido social que ha atravesado nuestro país desde finales de 2019 responde a un descontento generalizado en donde estudiantes, trabajadores, activistas, artistas, académicos y pequeños empresarios, entre otros, exigen al Gobierno mayores recursos para la educación, una economía igualitaria, respeto a los acuerdos del proceso de paz, protección a líderes sociales, inversión en el campo, apoyo a microempresarios y revisión de aspectos tributarios, pensionales y laborales que impactan, sobre todo este último, a la población más vulnerable. Exigencias que manifestaron en multitudinarias marchas y un sinfín de comentarios en redes sociales.

Con la llegada de la pandemia por el Covid-19 en 2020 las movilizaciones menguaron, pero con el paso del tiempo, y en medio de un panorama de salubridad complejo, de limitaciones, restricciones de movilidad para frenar contagios, desempleo y de una crisis económica que no daba espera, los problemas mencionados y las brechas sociales se acrecentaron aún más.

Esta inconformidad y desesperanza que se venía cocinando a fuego lento durante todo 2020, comenzó a hervir luego de que el Gobierno presentara la propuesta de reforma tributaria que impactaba principalmente a la clase media del país. Por esto, aún por encima de las medidas de bioseguridad establecidas por el Estado, las calles comenzaron a ser nuevamente escenario para que movimientos liderados por jóvenes y estudiantes hicieran eco de las quejas, reclamos y peticiones, a través de marchas y bloqueos que frenaron al país por cuatro días. Estas manifestaciones lograron que se retirara la mencionada reforma tributaria y que el líder de la cartera del Ministerio de Hacienda, Alberto Carrasquilla, presentara su renuncia.

Las acciones que desencadenaron las protestas encabezadas mayoritariamente por jóvenes nos hacen pensar en cómo será el comportamiento de esta población en las próximas elecciones ¿Este malestar social será el motor que promueva la votación presidencial por parte de los jóvenes en 2022?

Precisamente ad-portas de una nueva jornada electoral para definir quiénes serán los congresistas y el primer mandatario de Colombia, nos surgen varias inquietudes que quisimos consultar con Pedro Viveros, analista político y miembro de la mesa de trabajo de Blu Radio y Carlos Arias, analista político y profesor de comunicación política de la Universidad Externado de Colombia, a continuación, presentamos sus opiniones al respecto.

¿Cómo se comportarán los jóvenes en las elecciones presidenciales 2022? ¿El movimiento de los jóvenes se consolidará como una fuerza en las elecciones al Congreso?

Viveros cree que eso tiene mucho que ver con los cambios en las sociedades. “Miremos por ejemplo hace 50 años, la gente tenía posibilidades de vivir hasta cierta edad, ahora un individuo puede llegar casi, por ejemplo, en países desarrollados, a los 100 años de una manera perfecta por medio de toda la modernización y la tecnología en la medicina. Aquí en Colombia también se ha ampliado mucho el nivel de vida y eso hace que haya un cambio y una especie de renovación por parte de las necesidades de los que componemos esta sociedad, y ahí calan los jóvenes, porque hay mucha necesidad en las sociedades de tener unos recambios y en Colombia se ha dado periódicamente.

Cuando Rojas Pinilla cayó en 1957, fueron los jóvenes los que activaron ese proceso. En la Constitución de 1991 igualmente fueron los jóvenes los que propiciaron eso y en este momento hay una especie de población mayoritariamente juvenil que está entrando a una situación muy diferente a la que conocimos nosotros los que tenemos más de 50 años en una sociedad como la colombiana y como la mundial, donde hay nuevas expectativas, un cambio total en la manera de percibir el trabajo. Las personas ya no están trabajando en las mismas condiciones como nosotros concebimos el trabajo. Hay unos cambios en la educación, el fenómeno del cambio climático, la pandemia, que no va a ser la única sino muchas otras, hizo que se manifestaran cambios que yo creo que estaban ahí, pero todos estos fenómenos que acabo de describir los potenciaron y ¿Quiénes son los llamados a tener las consecuencias de esos fenómenos?, pues los que nos siguen a nosotros, que son los más jóvenes sin duda y que también tienen unos cambios más grandes que hay que examinar muy bien”.

Por su parte, Arias destaca que los jóvenes serán la gran incógnita en la participación política electoral del 2022. “Si bien han confirmado que se han movilizado de las redes sociales al activismo en las calles, aún es muy incierto que generen un punto decisivo para transformar la cultura política en Colombia. Datos históricos de la Registraduría Nacional del Estado Civil confirman que los jóvenes constituyen una fuerza de voluntarios importante, masifican los mensajes políticos, pero lamentablemente a la hora de votar se abstienen y no participan. Jóvenes entendidos en el rango de edad de 18 a 25 años hoy son el punto de inflexión para confirmar que las redes sociales y su indignación son más que show”.

¿Tendremos menos abstencionismo en los rangos de 18 a 25 años?

Pedro Viveros destaca que “Colombia siempre ha tenido un comportamiento muy particular y es que los que votamos somos los mayorcitos. De manera juiciosa siempre vamos y ejercemos el voto. Hay una variable de la juventud que eventualmente sube y en otras elecciones baja. Es muy importante la manifestación de los jóvenes sobre todo en las presidenciales, en las votaciones de Congreso es menor por la cantidad de oferta de personas que quieren llegar porque son muchos cargos a proveer y, a veces, el joven no se involucra tanto porque no encuentra en esa gran gama de opciones que presentan los movimientos políticos y los partidos con quién hacerlo. En cambio, en presidenciales siempre hay un menor número y se identifican más con unos o con otros.”

Además, expone que por lo que ocurrió con las manifestaciones en las calles, puede haber una especie de potencia que lleve a que los jóvenes se manifiesten más, sobre todo en las presidenciales. “Ojalá que lo hicieran también en las de Congreso y en las locales, pero normalmente los que siempre votamos de manera religiosa, permanente y juiciosa somos los mayores en Colombia. Eso sí es registrado en todos los guarismos en materia de elecciones en Colombia. Yo veo que hay una ansiedad y un estrés en la sociedad que le corresponde a los jóvenes actuar para hacer los recambios en materia política. Ojalá sea así, porque es el país en últimas que van a vivir ellos, así como nosotros diseñamos el nuestro”.

A su vez, Carlos Arias asegura que es muy posible que la abstención se reduzca en los rangos de edad de votantes entre los 18 y los 25 años. Sin embargo, sigue siendo incierto y todo dependerá de la coyuntura política y de los ejes de polarización que se adviertan en el cierre de la campaña electoral en el 2022. Hay nuevos elementos que pueden detonar el voto joven, como lo son los pilotos que ha prometido el Registrador Nacional alrededor del voto electrónico

¿Cree que veremos el surgimiento de nuevos partidos?

“Hay una especie de transición generacional que está sintiendo las consecuencias de esa gran reforma que fue la Constitución de 1991, que cumple 30 años, un poco más de una generación. En esa Constitución de 1991 lo que se caracterizó un poco fue precisamente potenciar o aumentar la posibilidad de que dejara de existir en Colombia el bipartidismo.

Yo creo que efectivamente estamos asistiendo, ejemplo de ello son los 26 movimientos que están buscando firmas en la Registraduría, para con esa recolección de firmas tener candidatos a la presidencia y candidatos al Senado, 26 movimientos. Este el reflejo de la superación de unos hechos políticos que están buscando un refugio en diferentes actores que no corresponden a los partidos tradicionales, como el liberal o el conservador”. Puntualizó el analista Pedro Viveros.

Todavía el panorama de los candidatos a la Presidencia de la República no está muy claro, dado que tenemos un gran portafolio de precandidatos que precisamente están en la etapa decisiva de sus candidaturas. Pero lo que sí es claro es que la participación política en los procesos electorales es uno de los principales pilares sobre los que se sostiene una democracia y las tasas de abstención en Colombia aun siguen siendo relativamente altas (47% en 2018 según la Registraduría Nacional) buscar abstención en jóvenes.

¿Cómo perciben las personas entre los 20 y 30 años las próximas elecciones de 2022? ¿Sienten confianza del proceso democrático? ¿Aumentará su participación en las urnas? Conversamos con ellos y acá les contamos qué opinan.

Isabella Díaz

20 años, Ibagué

En un país como Colombia, donde la mayoría de los cargos públicos se han elegido a partir de un porcentaje de votantes no representativo e incluso de manera irregular e injusta, crear consciencia de voto desde la juventud es uno de los primeros pasos para crear país y construir una sociedad que, aunque sintamos lejana y utópica, debe ser uno de nuestros objetivos.

Alrededor del 25% de la población colombiana está comprendida por adultos jóvenes (14 a 28 años), asimismo, desde los 18 años adquirimos el derecho a voto que nos da la potestad como ciudadanos de expresar nuestras preferencias políticas y de participar de la democracia. Sin embargo, las elecciones y los procesos democráticos en Colombia son poco apreciados gracias a la corrupción, la politiquería y el abuso de poder relacionado en los procesos electorales y el Gobierno. Los jóvenes debemos hacer parte de las siguientes elecciones no solo porque es nuestro derecho y nuestro deber como ciudadanos, sino porque en la participación activa de nosotros podemos generar un impacto en el futuro de Colombia, y darle un giro a la corrupción sistemática arraigada a nuestro sistema gubernamental. La voz y el voto de ese 25% de población colombiana tiene la capacidad de dictar un nuevo camino para Colombia, equitativo, transparente e íntegro.

Moisés Araujo

30 años, Barranquilla

Los jóvenes deberían votar en las próximas elecciones porque son la única mayoría capaz de girar completamente el rumbo de la política que ha regido los últimos 20 años en Colombia, que en vez de ataques haya nuevas ideas. Que más allá que una derecha o una izquierda, lo que gane sea el debate de los nuevos pensamientos y del cambio. Entender el ejercicio democrático como un deber que habla más que cualquier protesta.

Yo siento confianza en el proceso democrático porque siempre que sea para un lado o el otro, acá se ha demostrado respeto por los resultados y las instituciones, obviamente hay lunares, pero esos lunares obedecen a intereses de individuos que intervienen en el proceso democrático y no lo hacen de forma transparente, pero no a una política de estado ni a una instrucción de desconocimiento de resultados, por eso considero que gane quien gane, lo hará justamente en las urnas.

Luego de conocer las opiniones de quienes están construyendo el presente y futuro del país, la invitación que queremos hacer desde Caja de Resonancia es a que definamos entre todos en las urnas de votación el 29 de mayo y el 19 de junio de 2022 (si nos vamos a segunda vuelta), cuál será el destino de Colombia para los próximos 4 años, cumplamos con nuestro deber y ejerzamos nuestro derecho.

Andrés González

29 años, Bogotá

Las elecciones del próximo año son una oportunidad para que los jóvenes demostremos qué es lo que queremos para el país. Va a ser muy interesante ver qué va a suceder con nuestro voto en las elecciones de 2022 porque, desde las elecciones presidenciales de 2010 en Colombia empezó a mostrarse un poco la influencia de las redes sociales, el internet y el acceso a la información en el voto popular.

En las próximas elecciones, a raíz de todo lo que ha ocurrido con la pandemia y las protestas sociales, donde se ha visto la participación masiva de los jóvenes en las calles, es importante que toda esa inconformidad se traduzca en un voto que finalmente es lo que va a marcar un nuevo rumbo, si es lo que nosotros como jóvenes queremos.

Laura Torres

25 años, Manizales

Los jóvenes deberíamos votar porque si nos creemos el cuento de que somos el tiempo del cambio, no podemos dejar una decisión política en manos de adultos y adultos mayores, donde cabe anotar que ellos sí han cumplido responsablemente con su deber votar (de la cual nosotros como jóvenes no nos hemos hecho cargo) y que  por la  poca consciencia, desinformación, raíces, conveniencias y millones de razones más con la que los adultos votan, terminan definiendo esa decisión política, deficiente, repetitiva y sin fundamentos que durante tantos años nos ha llevado a la forma de vivir de la que hemos oído quejarse y que nosotros como generación recibimos como consecuencia, por lo que el voto de todos los jóvenes se vuelve indispensable para realmente generar un cambio de un problema al que no se le puede arrancar de raíz pero que solucionaría a gran escala nuestra forma de vivir como sociedad yendo desde un tema de país hasta un tema de comunidad.

 Camilo Vásquez

30 años, Medellín

Los sectores más jóvenes están buscando un cambio de la política tradicional y para lograr materializar ese cambio es necesario votar, pues no es un secreto que en Colombia el abstencionismo es muy alto y eso impide que efectivamente las nuevas voces puedan hacerse a una posición pública que lidere dicho cambio.

Sobre la confianza en el proceso democrático, hay un elemento particular que no se ha tenido en cuenta y es que su concepción está basada en la razón. El problema es que en Colombia (y me atrevería a decir que, en la gran mayoría de países con procesos democráticos vigentes, por no decir todos), el voto se hace de forma emocional. Es un componente que antes de generar reflexión, genera pasión y se ejecuta desde esa emocionalidad, por lo tanto, el proceso democrático es confiable en su definición, pero la ejecución tiene bastantes baches.

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