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Publicado 4 de noviembre de 2020

La vida se construye

La forma en la que se construye una vivienda y un hogar son diferentes; una casa es el lugar físico de encuentro de las familias, mientras que el hogar y la vida misma se construyen día a día con responsabilidades y trabajo en equipo sin importar el espacio y tiempo, pues es una actividad constante.

En el país nos podemos encontrar con millones de colombianos que habitan en viviendas que carecen de las mínimas condiciones de habitabilidad, así como otros tantos que deben pagar durante décadas altas cuotas para poder llegar a ser propietarios de las viviendas que habitan.

En el pacífico colombiano, específicamente en el departamento de Chocó, nos encontramos con un grave y alto déficit cualitativo de vivienda que año a año siguen en aumento. El costo de la vivienda frente a los ingresos de la mayoría de los chocoanos es tan alto, que muy poco queda para poder cubrir las necesidades de habitabilidad mientras son laboralmente activos. Y, por otro lado, si pierden sus viviendas por cualquier razón, también habrán perdido los ahorros de toda su vida.

Debido a la falta de cobertura de servicios públicos domiciliarios, la gran mayoría de las personas que tienen una vivienda, no cuentan con alcantarillado, acueducto o energía eléctrica, es decir, carecen de lo mínimo necesario para vivir dignamente.

“Uno de los principales problemas que tenemos en el departamento en materia de vivienda es el precio del suelo urbano. El valor de la tierra es muy alto y esta es una de las causas fundamentales para que haya tan poca oferta de vivienda de interés social. Esta carencia de oferta inmobiliaria impide la aplicación del subsidio familiar de vivienda, además, por la imposibilidad de lograr un cierre financiero de los proyectos, ya que el aporte de los beneficiarios, teniendo en cuenta su situación económica, es casi nulo”, asegura Francis Ceballos, coordinador de la Unidad de Vivienda de Comfachocó.

A ello se suman las precarias condiciones de las vías de comunicación terrestre con las ciudades de Medellín y Pereira, que no se encuentran pavimentadas, encareciendo el costo de la obra debido al transporte materiales en un promedio del 8%. Esta situación se replica en las poblaciones fluviales teniendo en cuenta su dispersión y difícil accesibilidad, el costo de la gasolina y la capacidad de carga de las embarcaciones. Además, las condiciones climáticas resultan un poco particulares ya que, según Ceballos, “en épocas de lluvia se dificulta el transporte terrestre debido a los derrumbes y las vías no pavimentadas, pero favorece el transporte fluvial hacia algunos centros poblados; esto genera inundación en algunas poblaciones rivereñas, de allí la utilización de viviendas palafítica, cuya tipología no está incluida en el Decreto 1077 como una alternativa viable para la construcción de vivienda urbana.

En épocas de verano o sequía se da todo lo contrario, se facilita el transporte terrestre, pero se dificulta el fluvial debido a los bajos niveles de los ríos”.

Pero además de las limitaciones meteorológicas y estructurales, el departamento se encuentra bajo la amenaza permanente de grupos al margen de la Ley que, en algunos casos, provocan paralización de obras o atrasos en sus zonas de influencia.

Entendiendo este contexto y con base en su capacidad, la Caja de Compensación Familiar ha establecido contratos o convenios con entidades estatales para mejorar las condiciones de vivienda de los habitantes, entre las que destacan las 3.139 reparaciones menores de viviendas de 11 municipios en el marco del Programa Colombia Humanitaria o la adhesión al Programa Nacional de reconstrucción y reubicación de viviendas para la atención a hogares damnificados y/o localizados en zonas de alto riesgo no mitigable, afectados por los eventos derivados del Fenómeno de La Niña 2010-2011, por medio del cual entregaron 3.254 soluciones de vivienda en 28 municipios del departamento.

“Estamos empeñados en salvar vidas y ayudar desde todos los puntos de vista con la mayor eficiencia, por esto, desarrollamos estrategias de intervención social, ofreciendo servicios esenciales para los chocoanos” asegura Yolanda Rentería, Directora Administrativa de Comfachocó.

Desde la Caja han propuesto la realización de una mesa de vivienda en el Departamento con el objetivo de establecer alianzas estratégicas para formular, gestionar y ejecutar proyectos de vivienda, así como brindar apoyo en la capacitación y estructuración técnica y jurídica para la implementación y construcción de proyectos habitacionales, mejoramiento de vivienda, legalización de predios y mejoramiento integral de barrios, acompañado por un seguimiento social a las familias, que les permita una mejor convivencia en sus nuevas condiciones de habitabilidad.

Sin duda, alguna las condiciones físicas son fundamentales tanto para el desarrollo de una comunidad, como para el descanso y protección de las familias, pero no podemos dejar a un lado el hecho de que la vida se construye bajo el calor del hogar, ese grupo de personas que fungen como refugio y fuerza que permiten forjar un carácter y transformar realidades para ver el mundo bajo diferentes perspectivas.

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