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Publicado 4 de noviembre de 2020

Como la raíz de un gran árbol

Hablar de familia es hablar de vida, comprensión, protección, matices, estabilidad, pasado, presente y futuro.

Existe antes que el Estado o cualquier comunidad, su origen es tan antiguo que hasta se ha relacionado con el inicio de la humanidad. La idea de “clan” o “tribu” se entiende como manifestación de sus inicios y así nos podemos remontar a las sociedades más primitivas en donde existían núcleos familiares que se mantenían y desplazaban juntos hasta que la escasez de alimentos los hacía dispersarse; mientras los hombres cazaban, las mujeres preparaban alimentos y cuidaban de los niños hasta que tuvieran que movilizarse de nuevo.

Así, la familia se estableció en una sociedad natural que ha estado presente en el inicio de las civilizaciones y su papel central insustituible en la formación de las personas es suficiente para darnos cuenta de su importancia.

Sobre lo anterior, el padre de la sociología, Augusto Comte, la definió como el núcleo de la sociedad y como “una unidad de personalidades interactuantes que forman un sistema de emociones y necesidades engarzadas entre sí” por tanto, las dinámicas que ocurran al interior de estas instituciones son los cimientos de la sociedad. Por su parte, la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce a la familia como “grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros y en particular de los niños”, de allí que el derecho a la familia sea primordial.

La estructura y el papel de las familias varía según la sociedad: encontramos aquellas conformadas por dos adultos y sus hijos, también vemos algunos casos en los que este núcleo está subordinado a una familia con abuelos y otros familiares y nos encontramos con la familia monoparental, en la que los hijos viven sólo con el padre o la madre en condición de soltería, viudez o divorcio.

En definitiva, estamos frente a un concepto dinámico, y por esto entendemos que no existe una “fórmula correcta” de esta institución, pues lo genuino radica precisamente en su origen, en su raíz, de ahí que hablamos más de una comunidad que de una asociación, sin que esto nos quite de vista su carácter asociativo desde la perspectiva social.

Por lo anterior, y haciendo una analogía, podríamos comparar a la familia con la raíz de un gran árbol, aspecto fundamental para hacer que florezcamos y demos diferentes frutos. De su fortaleza nos soportamos para sortear la tormenta y condiciones adversas que amenazan con nuestra estabilidad y existencia. De su agarre nos aferramos para adaptarnos al cambio de estación y esperar la primavera ¿cuántos tipos de árbol existen? ¿cuántos conocemos? ¿cuántos colores y frutos hemos visto? Sus características pueden ser diferentes, pero siguen siendo árboles y verlos juntos hacen que los bosques sean majestuosos.

 

¿Cómo son las familias en Colombia?

Belia Acosta de Valledupar,  nos cuenta que creció con su papá, mamá y seis hermanos “era una época muy diferente, después del colegio nos íbamos al río los 7 sin supervisión, pasábamos todo el día allá mientras papá trabajaba y mi mamá se encargaba de la casa. Al llegar ayudábamos también con algunas cosas del hogar”.

Jorge Morales vive en Cúcuta y asegura creció en una familia numerosa, pero decidió con su esposa tener dos hijos para poder estar más pendientes de cada uno “yo soy comerciante y mi esposa se encarga de las labores de la casa y de los niños. Si ella hubiera decidido trabajar, la historia sería otra”.

Esteban, Natalia y sus dos galgos viven en Pereira, por ahora no quieren tener hijos, pues primero buscan su realización profesional, para esto quieren radicarse fuera del país antes de comenzar su familia con “hijos humanos”.

Carlos Contreras es un joven que vive con su pareja y mascota en Bogotá, los dos trabajan, provienen de familias pequeñas y esperan algún día poder tener una hija.

Policarpa Zuluaga, de Manizales, tuvo 5 hijos y asegura que “no hay nada mejor que ver la prolongación de la familia, me hubiera gustado tener más hijos, pero luego no los hubiera podido mantener y no era justo con ellos. Hoy tengo 6 nietos y dos bisnietos y quiero que vengan muchos más”.

Everardo Marín es un caleño radicado en Bogotá, quien por decisión personal vive solo desde que se fue de casa, pero asegura que el hecho de vivir solo no cambia la conexión emocional y el vínculo que tiene con su familia. A raíz de la pandemia que nos mantuvo en confinamiento por más de cinco meses, Ever ahora vive con su gata “Chloe”

Edgardo Rueda y su esposa soñaban desde hace mucho tiempo con ser padres y hace un año, luego de varios resultados médicos y un largo proceso, fueron aptos para adoptar a quien de inmediato se convirtió en el amor de sus vidas. Ellos son fieles creyentes de que “ser padres biológicos se convierte en un simple tema de consanguinidad, porque el amor que sentimos es exactamente igual.”

Jair Díaz, de Cali, vive con su esposa y una de sus dos hijas y manifiesta que para él “lo más importante es poder darles lo mejor a mis hijas, que estudien, que viajen y conozcan. Con más hijos creo que no podría asegurarles todo porque los gastos se incrementan”.

Estas familias son el fiel ejemplo de que en las últimas décadas han ocurrido cambios en todos los ámbitos de la sociedad y esta institución no es ajena a los cambios. Hace 15 años nos encontrábamos con que la mayoría de familias eran conformadas por 5 o más personas, pero hoy la realidad es otra y de acuerdo con el último censo realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, en 2018, nos situamos frente a hogares de tres (23,27%) y dos (21,77%) personas.1

Hogares según número de personas

En los 70, una mujer colombiana tenía en promedio 6,8 hijos a lo largo de su vida, mientras que en 2015, se estima que cada mujer tiene solo 1,9. Hoy, tenemos menos hijos en cada familia y también familias sin hijos. Estos cambios significativos responden a diferentes aspectos que van desde el rol de la mujer en el mercado laboral, la transformación de las relaciones de pareja, cambios económicos y culturales, entre otros.

En este sentido, y de acuerdo con María Victoria Tobón, experta en temas de familia, más que centrarse en quiénes conforman las familias, es importante enfocarse en cómo se están desarrollando las dinámicas y funciones de cada integrante surgidas a partir de la globalización y los cambios tecnológicos teniendo presente la adecuada convivencia basada en el amor y en el respeto, que finalmente son los aspectos que influyen positivamente en la vida de cada persona.

1  https://www.dane.gov.co/files/censo2018/informacion-tecnica/cnpv-2018-presentacion-3ra-entrega.pdf

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