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Publicado 2 de diciembre de 2021

Asocajas propone una conversación sobre democracia

De acuerdo con la Fundación Avina, la pandemia también puso en cuarentena a la democracia y lo destaca en el índice de democracia que evalúa las instituciones y los procesos electorales de 167 países en el mundo, lo que permite medir su acceso a nivel nacional, regional y global. El indicador es elaborado por la unidad de inteligencia de The Economist y en su más reciente reporte anual ha venido mostrando una disminución de 5.44 en 2019 -antes de pandemia- a 5.37 en el 2020, siendo la cifra más baja reportada desde el 2006. Lo anterior se explica en las restricciones a las libertades que se impusieron en los países por cuenta de las acciones para mitigar el avance de los contagios y muertes por el Covid-19.

El dilema de las administraciones públicas entre proteger la vida y la salud a costa de las libertades, según la Fundación Avina, llevó a que la mayoría de pueblos en el mundo aceptaran las restricciones de movimiento y se evidenciara las falencias en la cooperación multilateral debido a la incapacidad de llegar a acuerdos en los que todos los países pudieran tener herramientas para enfrentar la emergencia sanitaria. Esto sumado a las dificultades propias de la desigualdad en el acceso a recursos que se evidenció, por ejemplo, en la compra o distribución de vacunas.

Ahora bien, adicional a los elementos propios de las restricciones a la movilidad, el reporte de democracia de la Fundación Avina también encontró diferentes consecuencias sobre la libertad de expresión en el que se identificaron, principalmente en los países con regímenes autoritarios, limitaciones a las voces disidentes y al debate sobre las medidas adoptadas en el marco de la emergencia sanitaria. Esto condujo a un aumento en la desconfianza de las sociedades civiles en sus gobiernos, en su capacidad para manejar la pandemia y profundizó la propagación de noticias falsas y la difusión de teorías conspirativas. Al mirar la foto de América Latina, los países que según el índice gozan de una democracia plena son Chile, Uruguay y Costa Rica. Para Colombia, la medición muestra que el país vive una democracia defectuosa y comparte esa situación con otros 10 países de la región. Solamente Venezuela, Nicaragua y Cuba son clasificados como regímenes autoritarios.

Por su parte, Nora Luzi, coordinadora de la Unidad de Gobernanza y Democracia del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina, muestra en su reflexión sobre el día internacional de la democracia que uno de los principales problemas de las democracias en el mundo es la exclusión social que, con la irrupción de la pandemia se agravó, debido a la creciente desigualdad de oportunidades que generó el aislamiento y la emergencia sanitaria en los países. De acuerdo con cifras de las Naciones Unidas, citados por Luzi, “en el 2019 la proporción de países que registró movimientos a favor de la democracia aumentó del 27% al 44%; sin embargo, los procesos de autoritarismo se aceleraron en el mundo ya que por primera vez desde el 2001 el autoritarismo subió, abarcando 92 países y el 54% de la población mundial. Los procesos de autocratización se llevaron a cabo en diferentes regiones del mundo y en economías tanto en desarrollo como desarrolladas”.

El impacto de la pandemia se dejó ver en los procesos electorales y democráticos en el mundo. El presidente del Consejo Nacional Electoral, Hernán Penagos, destacó durante su intervención en la conferencia “Democracia en Tiempos de Pandemia” que 58 países debieron aplazar sus comicios electorales, de los cuales, 10 países tomaron esa decisión en América Latina en el que resalta el aplazamiento del plebiscito de Chile, las elecciones que tuvieron que aplazarse en Uruguay, Perú y Paraguay.

Para 2022, Colombia vivirá nuevas jornadas electorales en la que los ciudadanos elegirán al sucesor del presidente de la República, Iván Duque, así como a los 280 congresistas. En este contexto, la Asociación Nacional de Cajas de Compensación Familiar, Asocajas, propuso una conversación con Oscar Hernández, director del Instituto Pensar de la Pontificia Universidad Javeriana; Pedro Viveros, consultor en comunicaciones y analista político y Jorge Alejandro Gómez, director Administrativo de Comfenalco Antioquia sobre democracia y los efectos de la pandemia en este aspecto que nos involucra a todos. A continuación, algunos de los pensamientos de los panelistas invitados.

Pedro Viveros: “Cualquier transformación que haya en materia de participación es importante, pero que no solo quede en la participación o en el voto, sino que también se controle a las personas que son gobernantes o quieren aspirar a serlo…La democracia está en crisis no por el modelo. El sistema democrático está más vigente que nunca. Están en crisis los actores que han sido protagonistas en nuestra democracia”.

Jorge Alejandro Gómez: “si bien la democracia es el régimen o modelo político ideal y el sistema más idóneo porque invita al consenso de una colectividad, la financiación de campañas debe ser analizada porque los aportes terminan siendo dados y entendidos como un compromiso del gobernante a sus patrocinadores”.

Oscar Hernández: “Lo que está pasando con los partidos es que hay una brecha para la participación que no permite que se articulen estas grandes colectividades con unas bases que se aglomeran alrededor de un programa. En Colombia, priman las relaciones clientelistas, particulares, personalistas y poco a poco se están quedando sin bases, y un partido sin bases tiende a convertirse más en un club o grupo de presión o interés que tienen una capacidad de lobby, pero no representan a la población”.

Uno de los mayores retos que tiene el sistema democrático en Colombia es bajar los niveles de abstención en las jornadas electorales. Según la Registraduría Nacional del Estado Civil, en las elecciones presidenciales de 2018 participaron con su derecho al voto 19,6 millones de colombianos en la primera vuelta y 19,5 millones de ciudadanos en la segunda vuelta. Lo anterior dejó una abstención de 46,6% y de 46,9% respectivamente.

Oscar Hernández: “Yo creo que es posible que haya un aumento en la participación en las próximas elecciones. No creo que sea vertiginoso porque no se pueden cambiar tan radical una costumbre como la abstención. Pero las movilizaciones sociales y la polarización en la agenda política si podría explicar un aumento en la participación en política”.

Pedro Viveros: “Un elemento que juega un papel relevante en esta época de transformación digital y son las redes sociales. Es una ventaja tener redes cuando son bien manejadas porque es una forma de controlar al gobernante. Lo que no se puede permitir es un manejo de las redes con mentiras o falsas opiniones de los contrincantes. Las redes pueden servir para potencializar políticas públicas. La democracia no es solo ir a votar sino controlar a los que elegimos y por eso las redes sociales son valiosas”.

Jorge Alejandro Gómez: “Como Sistema de Compensación y como sociedad debemos seguir trabajando en el proceso de maduración de la democracia que permanentemente está en construcción. nuestro aporte podría estar en nuestros programas educativos en donde hablamos del bienestar integral pues debemos llegar con capacidades conceptuales para que los ciudadanos vean su rol en la sociedad”.

Ese mensaje que deben atender los partidos tradicionales también aplica para los movimientos sociales que empiezan a surgir porque más adelante su proceso requerirá consolidarse y tener que reformarse para estar conectados con la sociedad que está pidiendo cambios.

Te invitamos a ver el conversatorio Caja de Resonancia ¿Democracia? Ingresando al siguiente enlace: https://www.facebook.com/ASOCAJAS/videos/165008879144078

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