Un compromiso con la educación


La oferta académica de las Cajas de Compensación Familiar incluye programas de educación técnica, tecnológica y profesional. Su aporte responde al compromiso con el bienestar y desarrollo humano.

La relación entre las Cajas de Compensación Familiar y la educación es histórica y estrecha desde 1957, año en el que nacieron en Colombia estos organismos como entes privados, cuya proyección está dirigida a la atención de las necesidades sociales más relevantes de sus afiliados, incluidas la asistencia y prestación de servicios como la educación.

Actualmente las Cajas de Compensación en el país ofrecen un servicio integral de formación que va desde colegios hasta educación superior, respondiendo a las necesidades de formación de empleados, beneficiarios y empresas afiliadas con propuestas focalizadas en cada etapa del ciclo vital, que al ubicarse entre lo público y lo privado constituyen verdaderas alternativas de acceso para los trabajadores y sus familias.

Desde la Caja de Compensación Familiar Cafam, afirman que “acogiéndose a las normas del sistema educativo nacional y del Subsidio Familiar, atendiendo particularidades regionales, las Cajas han construido modelos propios y ofrecen programas de cuidado en la primera infancia y educación preescolar, formal básica y media, jornada escolar complementaria, bibliotecas, artes y oficios, alfabetización informática, emprendimiento y, por supuesto, formación para el trabajo y desarrollo de competencias y educación para jóvenes en edad extraescolar y adultos mayores”.

Una propuesta que va en sintonía con la realidad que vive el país y la demanda del mercado. Iniciando la crisis sanitaria, Cafam, por ejemplo, implementó una oferta de cursos virtuales gratuitos, enfocados en fortalecer las competencias que solicitaban las empresas afiliadas y sus empleados basándose en las necesidades del mercado, entre los cuales se encontraban: marketing digital, finanzas personales, inteligencia emocional, desarrollo de capital humano, design thinking, entre otros.

Por su parte, Comfenalco Valle delagente, amplió la oferta de educación continua a través de cursos y diplomados enfocados en la actual emergencia sanitaria, los cuales están dirigidos a la mejora de competencias transversales de los empleados de las compañías afiliadas y desempleados que cumplan con los requisitos de Ley. “La demandas en colegios y técnicos laborales se ha reducido en un 30%. Por el contrario, en educación continua la demanda ha aumentado en un 45%”, afirma Jair Vanegas Paez, director Ejecutivo de Comfenalco Valle delagente.

Ambas entidades coinciden en que la cuarentena permitió acelerar los procesos de transformación digital que se encontraban en marcha y que debían profundizarse, para dar respuesta a los cambios y necesidades de los usuarios. “La demanda surge de estas nuevas necesidades y por esa razón hemos visto un impacto, en términos de portafolio y en la manera como debíamos prestar el servicio a raíz del confinamiento” afirman desde Cafam.

En palabras de Jair Venegas Paez, “la educación digital es la llamada a revolucionar los modelos educativos en todos los niveles informativos, esto debido a la actual generación de estudiantes, dotados de habilidades y destrezas digitales, que buscan respuestas de aprendizaje en donde se sientan cómodos, motivados y se les conceda tiempo. La educación digital debe ser considerada como un complemento a la tradicional y no pretender sustituirla. Los dos estilos deben articularse en pro de una formación que integre las mejores prácticas de la escuela reglada con la casual”.

Y es que la tecnología desdibuja las barreras físicas y temporales, de ahí que la educación digital se convierta en un fuerte indicador de desarrollo en la medida en que se pueda cerrar la brecha que les impide a las personas seguir capacitándose en ambientes virtuales de aprendizaje. “Nuestro reto en estos momentos es modelar las formaciones garantizando espacios de conexión amigables, diversificando nuestras plataformas de formación para los diferentes segmentos de edades, facilitando la navegación web y permitiendo accesibilidad 24/7, de manera que el participante marque la pauta, decidiendo sus tiempos y horarios de formación como valor agregado”. Concluyen desde Cafam.

 

Información tomada de El Espectador, versión impresa 23 de agosto 2020 – Imagen tomada de Semana

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