Si uno no tiene una visión optimista del futuro, no se puede construir un camino


 Georges Bougaud, el líder empresarial que está al frente del fabricante de productos de belleza Recamier, tomó el mando de la compañía en 1975, tras la muerte de su padre y cuando solo tenía 21 años, ese día se prometió que, al momento de su jubilación, Recamier, que nació como un salón de belleza en Cali en el año 47, tenía que estar en el mundo entero. Eran una microempresa, y de acuerdo con el líder siguen siendo pequeños, pero el haberse fijado un objetivo casi imposible de cumplir fue el motor que él y todo su equipo necesitaban para llegar lejos, porque “Si uno no se fija la vara bien alta, no va a ninguna parte”, asegura Bougaud.

Georges se ha caracterizado por la cercanía que mantiene con su equipo, su transparencia y capacidad de hablar claro con la gente, aspecto que deja entrever en su forma de expresarse. El haber tomado las riendas de la compañía tan joven fue el punto de partida de un camino que no ha sido fácil, un camino que ha atravesado por varias crisis, momentos duros, pero que también ha tenido espacios para celebrar y sentir orgullo por los logros alcanzados.

¿Qué aprender de esos momentos de crisis en donde todo parece oscuro y cómo llenarse de optimismo por el futuro? Lo primero que hay que hacer, de acuerdo con el líder empresarial, es guardar la cabeza muy fría, estar muy cerca de su gente, de los clientes, pero tal vez lo más importante es comunicar bien a todos los niveles de la organización. Él cuenta que: “Tuvimos una crisis en el 84 con la crisis financiera causada por el Banco Nacional, tuvimos luego la crisis del proceso 8000 en el 96 en el que estábamos prácticamente en la quiebra y nos tocó eliminar 200 puestos de trabajo en la época, bajar de 600 a 400 empleados. En ese entonces me reuní con mi gente antes de tomar la decisión, les avisé qué era lo que nos tocaba hacer para poder salvar 400 empleos y muchos otros indirectos”. En ese momento el presidente de Recamier asegura que no pudo contener sus lágrimas y pidió perdón por haber tenido que tomar esa decisión. Sin embargo, tiempo después, cuando la empresa salió adelante volvieron a contratar a los empleados que habían quedado cesantes.

La crisis asociada al Covid-19 es la tercera que afrontan. Al principio, afirma el líder, sintió angustia, inclusive miedo, pero es consciente de que en los momentos difíciles siempre hay posibilidades de salir adelante. Recamier tuvo la suerte de estar en un mercado donde el consumo cayó fuertemente, pero en el portafolio de productos cuentan con una línea anti bacterial que los ayudó muchísimo. Bougaud no se dejó tentar por el miedo porque cuenta con gente muy buena en la compañía en todas las áreas: “Yo sé que todo nuestro personal está siempre muy comprometido, muy piloso y ellos sintieron mucho miedo, pero logramos asimilar el reto, asimilar los peligros del Covid-19. Hemos tenido muy pocos casos dentro de la organización, todo el mundo se ha cuidado, hemos aplicado todos los protocolos de bioseguridad, lo que ha hecho que la empresa no haya sufrido tanto y hayamos podido salir adelante”.

Es cierto que a causa de la pandemia les ha tocado suprimir parte de los empleos temporales, pero sus empleados fijos siguen todos en la compañía, algunos en tele trabajo, otros en la planta porque se necesita producir, pero siempre han mantenido comunicación directa con la gente, con los colaboradores, con las comunidades y proveedores, explicándoles cuál es la estrategia para salir de la crisis. “Si uno no explica, si uno no comunica, la gente puede entrar en pánico y es ahí donde las empresas se quiebran o una economía se quiebra. Es por esto que, guardar la cabeza fría, comunicar bien, estar cerca de los clientes e innovar durante la crisis es lo que hace que las empresas puedan salir adelante y sobrevivan a todos esos momentos. Es fundamental saber para dónde vamos y hacer que todo el mundo lo sepa, cuál es el camino, cómo vamos a llegar a esas metas y crear las condiciones de trabajo para que todos puedan desarrollarse en su puesto de trabajo. Eso pasa por una característica que a nosotros en Recamier nos ha servido muchísimo, es que, aquí todo el mundo es igual, aquí no hay alguien superior a otro” Así mismo, es igual de importante tener una visión optimista del futuro, si uno no la tiene no puede construir el camino, si uno no sabe para donde va, empieza a caminar en cualquier rumbo. Mientras que, si uno tiene un objetivo claro, traza el camino para alcanzarlo”.

Precisamente gracias a tener un norte definido, Recamier se ha hecho un espacio en el mercado internacional. La experiencia de los pocos estudios que tenía el presidente de la empresa cuando tomó el mando, lo hicieron volcar su mirada al exterior porque estaba seguro de que, si no volvía a la compañía una empresa de talla mundial, no podía sobrevivir: “Si uno quiere defenderse de los grandes conglomerados mundiales, uno tiene que ir a buscar mercados y diversificar riesgos. No es lo mismo estar en dos países que entran en crisis, que estar en 10 o 12 países en donde unos mercados van bien, otros no tanto; ahí se pueden equilibrar más o menos las cargas. Hay otros factores que nos impulsaron a mirar hacia afuera, por ejemplo, nuestras monedas soy muy débiles y las exportaciones se hacen en monedas duras, eso ayuda muchísimo a la estabilidad de las compañías, entonces, tener uno el ingreso de divisas todos los meses ayuda enormemente sobre todo al país, porque se vuelve más competitivo y al tiempo, la empresa resulta más viable”.

La seguridad que refleja Bougaud, sumado a su interés por el bienestar de sus colaboradores lo han hecho un líder natural y un excelente comunicador, que siempre habla desde el corazón, con un lenguaje sencillo, cercano, que se mantiene cercano a su gente, reconoce sus propios errores y no le teme a pedir perdón. Características que deberíamos todos apropiar o mejorar para construir mejores comunidades y avanzar hacia una sociedad en donde prime la democracia.

 

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