Agua Bendita es originalidad y trabajo social


Mariana Hinestroza y Catalina Álvarez se conocieron en la universidad mientras estudiaban diseño de modas, allí inició su sueño y hoy son internacionalmente reconocidas gracias a su empresa y la propuesta de valor que hay detrás de sus vestidos de baño.

¿Cómo comenzó todo? Catalina cuenta que se encontraba en la empresa de su papá, una empresa de confecciones de Medellín, cuando en la basura vio que había unos “pedacitos de tela” que no servían y le dijo: “Papi, por qué no me regalas esta cajita de retazos”. Junto a Mariana hacían sus vestidos de baño para tener piezas diferentes en las temporadas de vacaciones, y al conseguir esa basurita de inmediato pensaron en hacer vestidos de baño para sus amigas: “Pusimos manos a la obra, a armar colchas de retazos y piezas pequeñas súper especiales y únicas en la máquina de coser de mi abuelita. Luego nos volvimos recicladoras de todas las empresas de Antioquia a las que llamábamos preguntando si tenían basurita para que nos regalaran; también íbamos a Sabaneta a comprar estas medallitas religiosas que agregábamos a los vestidos y así comenzó Agua Bendita”.

Las líderes de la empresa son muy auténticas, cuentan que desde los inicios no hubo estructura ni pensamientos de a dónde querían llegar con Agua Bendita, sino que trabajaban día a día para ir produciendo. “Empezamos haciendo nuestros vestidos de baño, luego nos dieron la oportunidad de exhibirlos en una tienda y para nuestra sorpresa se vendieron el mismo día. Paramos de estudiar por cumplir este sueño, que realmente fue un poco rebelde, o más que rebeldía era entusiasmo y ganas de metérsela toda a nuestro emprendimiento. Tiempo después viajamos a una feria internacional de vestidos de baño y luego de perseguir a la editora de la revista Sports Illustrated, fracasar en el intento y encontrarla más adelante para salir en el especial de la revista, se nos abrieron las puertas del mundo”.

Crearon una marca original con la que siempre buscan marcar una pauta y esto es posible gracias al valor más importante de Agua Bendita: las artesanas, el alma de la empresa o “AB Hearts” (el corazón de Agua Bendita) como las llaman las cofundadoras de la empresa. “Todo el valor artesanal que tienen nuestras prendas, cada detalle, cada puntada nace con Agua Bendita, no fue algo que mucho tiempo después empezamos a inventar, sino que nació con nosotras” apunta Mariana.

Precisamente las artesanas son mujeres que desde Agua Bendita han capacitado para crear sus propias empresas a través de un líder. Mariana, Catalina y el equipo, crean las prendas iniciales que son aprobadas bajo lo que las artesanas proponen, luego esa prenda es asignada a una artesana, ellas capacitan a su gente, reparten el trabajo y son las encargadas de responder por las prendas. Las fundadoras de Agua Bendita siempre están velando porque sus “AB Hearts” reciban capacitaciones y mucho apoyo, pensando en que más que artesanas, sean empresas artesanales que trabajan para Agua Bendita.

Por lo anterior, una de las grandes preocupaciones en el momento en que les dicen que tienen que cerrar las tiendas, a causa de la pandemia por el COVID-19, era cómo hacer para sostener los empleos, entonces desde el inicio de esto crearon toda una estrategia para lograr protegerlas.

“En el arranque de la pandemia todos estábamos pausados, asustados, algo que no puede existir en el emprendimiento y menos liderando una empresa, porque el temor es lo que más frena al ser humano, lo aleja de cumplir sus sueños. Yo creo que 15 días después de comenzar la pandemia Mariana y yo dijimos ‘vamos con toda, aquí no nos vamos a estancar, aquí no va a pasar nada. Energía positiva, a trabajar y a crear ideas’ eso fue lo que le transmitimos al equipo y los que nos ha ayudado a salir exitosas de esta situación” asegura Catalina.

Les tocó salir a hacer uso de unos cupos que tenían reservados y no pensaron únicamente en su beneficio, sino que los destinaron a proteger a su gente, que pudieran terminar el año los mismos que lo comenzaron. Hicieron ventas online y una parte de estos fondos se usó para ayudarle a las artesanas con bonos para que pagaran sus necesidades inmediatas, compraron muchos mercados que repartieron entre ellas para apoyarlas. Relata Mariana que: “Lo más valioso es que ellas nunca pararon de trabajar y eso es el regalo más grande y por lo que Cata y yo sentimos que salimos vencedoras de esto. Nuestro objetivo es que ellas no pasaran una semana sin recibir el dinero al que estaban acostumbradas y de lo que depende todo su círculo, eso nos hace unas ganadoras en medio de toda esta locura”.

Mientras Catalina y Mariana sigan siendo parte de la compañía, aseguran, las artesanas siempre estarán y todas las personas que ingresan a la empresa saben que ellas son parte fundamental del equipo, porque desde el momento en el que se diseña una tira hay que pensar que esa pieza lleva una puntera hecha a mano y ya se destina quien lo va a ejecutar. “Esa es una de nuestras labores más grandes, Cata y yo nunca vamos a dejar que eso desaparezca” asegura Mariana.

Este es el principal valor y ADN de la compañía, esto es lo que las ha hecho exitosas en el mundo entero, más que crear una pieza que las personas pueden encontrar en cualquier lugar o en cualquier marca, Agua Bendita, a través de sus dos líneas ofrece un valor agregado en los bordados que es lo que las diferencia, eso es lo que sus clientes valoran, lo que aman de la marca y lo que ha permitido que se abran paso en el mundo.

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