Las cajas de Compensación gastan más en la atención de su población que el ingreso que reciben.

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Las cajas de Compensación gastan más en la atención de su población que el ingreso que reciben.

ES UN ERROR JUZGAR LA CRISIS EN LA ADMINISTRACIÓN DEL RÉGIMEN SUBSIDIADO DE SALUD COMO CORRUPCIÓN

 

  • Aunque el Régimen Subsidiado recibe menor valor en el pago que el Régimen Contributivo, los dos prestan los mismos servicios y coberturas. 
  • La obligación de contratar el 60% del total de la red con entidades públicas, afecta la calidad, efectividad y competencia.
  • Financiación de los servicios no cubiertos terminan siendo cobrados a las EPS cuando debe existir una obligación clara por los entes territoriales, lo que incrementa la descapitalización para el régimen subsidiado.

 

Bogotá 13 de junio de 2017. Las Cajas de Compensación Familiar por decisión del Gobierno Nacional, a partir de la Ley 100 de 1993, entraron a participar en el Régimen Subsidiado en Salud. No obstante, existen factores estructurales en la operación de este Régimen que afectan la sostenibilidad económica de su operación.

En primer lugar, existe una diferencia en el reconocimiento en la Unidad de Pago por Capitación (UPC); para el régimen subsidiado el pago es por $667.429 y para el Régimen Contributivo es de $746.046, una diferencia de $78.617 para cada persona afiliada pero con los mismos derechos, coberturas y beneficios en ambos regímenes.

Por otra parte, las normas que rigen este Régimen obligan a una contratación del 60% del total de la red con entidades públicas, lo que limita la libre competencia, genera posiciones dominantes por parte de los prestadores y  afecta la calidad y efectividad de los servicios. Además, a través de las entidades públicas no hay suficiente oferta de servicios a nivel nacional, y especialmente en los territorios donde se encuentra la población afiliada al régimen Subsidiado. Sin duda, la gestión de riesgo en salud, fundamental para el correcto desarrollo del aseguramiento en salud, no es posible implementarla debido precisamente a las restricciones en la contratación conforme a esta normatividad.

Adicionalmente, la financiación de los servicios no cubiertos con cargo a la Unidad de Pago por Capitación (UPC), terminan siendo cobrados a las EPS cuando debe existir una obligación clara por los entes territoriales, esta situación incrementa la descapitalización para el régimen subsidiado por un valor cercano a 562 mil millones y para las Cajas de 59 mil millones de pesos.

Estas situaciones han venido afectando el Régimen Subsidiado en Salud de manera general en los últimos años, al revisar los estados financieros publicados por la Superintendencia Nacional de Salud, las EPS privadas que participan en este Régimen, han presentado márgenes de costo superiores al 94%, con un compromiso patrimonial negativo cada vez mayor, y que se incrementa progresivamente.

Para el caso particular de las Cajas, para diciembre de 2016 el déficit era 243 mil millones de pesos y el acumulado de los últimos 5 años es de 628 mil millones de pesos. Además, si se suman las inversiones actualmente exigidas para el funcionamiento, incrementa el pasivo a una cifra cercana a los 867 mil millones, comprometiendo incluso el patrimonio del Sistema del Subsidio Familiar.

Actualmente, las Cajas de Compensación Familiar en la atención en salud gastan 104 pesos por cada 100 pesos recaudados, esto sin considerar los gastos para su funcionamiento. Lo que significa que las Cajas gastan  más en la atención de su población que el ingreso que reciben.

La consecuencia es que 16 Cajas de Compensación Familiar han tenido que retirarse del Régimen Subsidiado en los últimos 10 años, con gran riesgo de desaparecer como Cajas algunas de ellas.

De las 11 Cajas de Compensación Familiar que participan actualmente en el Régimen Subsidiado en Salud, han encontrado que las únicas soluciones actuales corresponden a:

  1. Liquidar los programas de Régimen Subsidiado en Salud al interior de las entidades, y que la Superintendencia Nacional de Salud, con el proceso previsto para estos casos garantice la continuidad en la atención de la población afiliada en otras entidades.
  1. La escisión del programa, y la creación de un nuevo vehículo financiero, con el que se garantice mejores condiciones, para el aseguramiento de esta población afiliada.

No existe otra posibilidad. Ante la situación anteriormente descrita, el obligar a una Caja de Compensación Familiar que continúe la operación del Régimen Subsidiado en Salud es condenarla al fracaso, y sacrificar los recursos de los trabajadores colombianos al exponer el patrimonio de estas entidades.